viernes, 13 de febrero de 2026

 

 

LAS 12 REGLAS DE PETERSON

 

 

 


 

 

Tuve la suerte de asistir esta semana a una brillante conferencia titulada “Invisibilidad de la mujer en el ARTE a través de los siglos”, organizada por “ Mujeres en igualdad. Mujeres Demócratas de Castellón”, a cargo de la profesora de Arte de la UJI Patricia Mir. 

 

Creo que poco a poco ha ido calando la cultura del victimismo, y volviendo a casa recordé dos entrevistas al psicólogo canadiense Jordan B. Peterson, publicadas en 2018. Es autor de “12 reglas para vivir”  que fue el  libro más vendido, 2,5 millones de copias y traducciones a medio centenar de idiomas. Las 12 reglas de Peterson, apuntaladas con estudios científicos, citas eruditas y retazos de memorias personales, suponen una enmienda a la totalidad al posmodernismo  que domina la universidad.

 Peterson dice que hay una crisis de la masculinidad. La “tóxica masculinidad”, dicen las feministas. Los chicos reciben de la sociedad moderna un mensaje devastador y paralizante.Primero, se les recrimina su agresividad, cuando es innata y esencial a su deseo de competir, de ganar, de ser activamente virtuosos. Luego se les dice que la sociedad es una tiranía falocéntrica corrupta de la que ellos, por supuesto, son culpables de origen por el mero hecho de ser hombres. Y finalmente se les advierte: «No se os ocurra intentar prosperar o avanzar, porque entonces además de culpables seréis cómplices activos de la tiranía feminicida». El resultado es que muchos varones, sobre todo jóvenes, tienen la moral por los suelos. Están empantanados, perdidos. No tienen rumbo ni objetivos.”

 

Es muy valiente  cuando afirma que las feministas radicales se equivocan ¡radicalmente! No distinguen entre un hombre competente y un déspota. Su pánico cerval a cualquier exhibición de habilidad masculina es revelador de una pésima experiencia personal. Dicen: “¡Arranquemos a los hombres sus garras y sus colmillos! ¡Socialicémoslos! ¡Hagámoslos blandos, flácidos y femeninos, porque así no podrán hacernos más daño!” Es una manera patológica de contemplar el mundo y las relaciones humanas. Y es también un grave error estratégico. Porque cuando anulas a un hombre, aumentas su amargura y su resentimiento. Lo conviertes en un ser inepto, atormentado, carente de sentido. Y las vidas sin sentido son desdichadas. Y el hombre anulado se enfada. Y entonces sí se vuelve agresivo. El despotismo de los débiles es mucho más peligroso que el despotismo de los fuertes.
 

 Dice Peterson, que cuando las únicas virtudes sociales son lo fofo e inofensivo, la dureza y la dominación se vuelven fascinantes. " Mire el fenómeno de Cincuenta sombras de Grey. Seis meses estuve riéndome cuando se publicó. Pensé: ¡Qué apropiado! La cultura entera arde en exigencias de que el hombre envaine las armas y el libro más vendido de la historia es una fantasía sadomasoquista. Es extraordinario. Freud estaría a la vez horrorizado y exultante.

Mi mensaje a los jóvenes es sencillo. Espabilad. Dejad de pudriros en casa. Dejad de quejaros y de culpar a los demás. Sed honrados, rectos y disciplinados. Haced algo útil. Asumid vuestra responsabilidad. Buscad sentido a la vida. Haced como las langostas: caminad erguidos con los hombros hacia atrás. “

Las 12 reglas de Peterson

  • 1. Enderézate y mantén los hombros hacia atrás
  • 2. Trátate a ti mismo como si fueras alguien que depende de ti
  • 3. Traba amistad con aquellas personas que quieran lo mejor de ti
  • 4. No te compares con otro, compárate con quien eras tú antes
  • 5. No permitas que tus hijos hagan cosas que detestes
  • 6. Antes de criticar a alguien, asegúrate de tener tu vida en orden
  • 7. Dedica tus esfuerzos a hacer aquello que te convenga
  • 8. Di la verdad, o por lo menos no mientas
  • 9. Da por hecho que el otro puede saber algo que tú no sabes
  • 10. A la hora de hablar, exprésate con precisión
  • 11. Deja en paz a los chavales que montan en monopatín
  • 12. Si te encuentras un gato, acarícialo

 

Así finaliza la entrevista que le hace Gonzalo Suarez el 14 de Noviembre de 2018:

«Si quieres que los hombres se vuelvan peligrosos, antes hazles sentir débiles. En el cole de mi hijo, no es que no le dejen tirar bolas de nieve: ¡ni siquiera le dejan tocarla! O esa tontería de jugar al fútbol sin marcador…Si no integras la agresividad masculina mediante el juego, la agresividad no desaparece: simplemente, te acaba estallando en la cara


 

 

    María Ángeles Bou


 

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