" BEBÉ LLAVE EN MANO "
Del al 23 al 25 de abril tuvo lugar en Barcelona el 47 International Dexeus Congress, un certamen de carácter bianual que organiza la Fundación Dexeus Mujer. Louise Brown, quien lleva una vida normal con su esposo y sus dos hijos, asistió el congreso considerado un referente mundial en reproducción asistida, para hablar de los estigmas que vivieron sus padres y siguen vigentes.
Hace 47 años nació Louise Brown en Inglaterra. Aunque su nombre no es tan reconocido, la cesárea que la trajo al mundo marcó un hito en la medicina al tratarse del primer parto de una fecundación in vitro. "La técnica de reproducción asistida prometía transformar la sociedad, pero el avance se ha visto frenado por barreras legislativas a pesar de que la infertilidad es un problema de salud que afecta a uno de cada seis adultos en el mundo. Sé que hay gente que dice que no debería haber nacido, pero uno se acostumbra. De pequeña, odiaba el término 'bebé probeta'", señaló en entrevista para Gaceta de Salud. "De hecho, conocí al tipo que acuñó el término 'bebé probeta', era un periodista de Manchester. Prefiero "bebé FIV", pero no me molesta. Llevo 47 años aguantándolo".
Louise Joy Brown
En una larga entrevista que le hizo Anne-Laure Barret en Le Journal du Dimanche, Testart mostraba su inquietud por la “fabricación de niños”. Al comienzo de su ensayo cita unas palabras de Jean Rostand: “No adoptemos aire de semidioses, cuando solo hemos sido aprendices de brujo”. Teme que las peores pesadillas puedan hacerse realidad, amparadas en un supuesto progreso médico: los humanos podrían ser pronto seleccionados como los animales domésticos o el ganado.
Jean Rostand
Pensaba que, gracias a la fecundación in vitro (FIV), muchas parejas estériles han podido tener hijos... “Casi un tercio de las FIV se realizan sin indicación médica y, por tanto, son abusivas; si esperasen un poco, muchas parejas concebirían un hijo en su propio lecho”. Consideraba que el principio de cautela impone limitar estas técnicas a los que en rigor las necesiten. Y esto, sin considerar el ahorro que supondría, más aún si se tiene en cuenta la difícil financiación actual de la Seguridad Social, porque los laboratorios que comercializan las hormonas sintéticas ponen precios desorbitados.
“Un día, sus hijos serán seleccionados para evitar la miopía”, escribió Testart en 1986 en El embrión transparente, cuando la reproducción asistida daba sus primeros pasos. Añade ahora: “La realidad ha rebasado mis temores: en el Reino Unido, se puede hacer un diagnóstico preimplantatorio sobre un embrión concebido a través de FIV para evitar el estrabismo; en Estados Unidos, para elegir el sexo del futuro hijo”. Francia es un país más estricto en materia de bioética, pero los diagnósticos genéticos son cada vez más amplios: “Se puede eliminar los embriones portadores de un gen patológico, y también los que muestran riesgos estadísticos de cáncer. Pero todos portamos factores de riesgo para muchas enfermedades graves”.
Resulta casi inevitable para la entrevistadora comparar la postura de Testart con la de los católicos. De hecho, le pregunta si se une a la “cruzada por el embrión”. Pero el biólogo recuerda su condición de hombre de izquierda y su ateísmo. Lo que le inquieta es la fabricación de seres humanos a medida, con los posibles daños psicológicos en el futuro, por ejemplo, si el mejor hijo, elegido tras complejos cálculos de probabilidades, no consigue la máxima calificación en el examen de bachillerato.
Ideas semejantes reitera en otra entrevista publicada en el diario italiano Avvenire, en la que sale al paso de “la utopía de los hijos perfectos”. Muestra el paralelismo entre la eugenesia histórica, dolorosa y autoritaria, como en la Alemania nazi, y la actual eugenesia democrática y privada, “en la que los padres exigen un niño normal, eliminando embriones anormales”.
Somos muchos los que estamos de acuerdo con el doctor Testart en cuanto a su preocupación de que se puede llegar a un uso de la ciencia biológica que no respete a la persona. ¿ Estamos hoy en presencia de un desafio en gran escala a la dignidad humana que anunció el pronóstico del doctor Testart? Existe un tipo de biotecnología basada en una lógica antipersonalista, incapaz de admitir el valor en cierto sentido infinito de cada persona humana.
Con fecha 25 de mayo de ha publicado " Magnifica humanitas", la primera encíclica de León XIV, dedicada a " la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia ". La biotecnología se aborda, especificamente en la sección dedicada a los peligros del transhumanismo. En este apartado, el pontífice critica el afan de romper todos los limites biológicos naturales ( vencer al envejecimiento, al dolor y a la muerte) mediente le técnica. Leon XIV advierte sobre el riesgo del pecado de soberbia, señalando que buscar la propia redención a través de la biotecnología es un intento del ser humano por convertirse en su propio creador, olvidando el valor del limite y de la vulnerabilidad humana.



















