jueves, 28 de mayo de 2026

La fecundación in vitro (FIV) es hoy en día un método reproductivo absolutamente normalizado y estandarizado, pero a finales de los 70 generó un gran debate ético, además de escepticismo, junto a una revolución científica. Fruto de la investigación nació la primera 'bebé probeta', como se la llamó, Louise Joy Brown (Oldham, Reino Unido, 25 de julio de 1978). La medicina reproductiva ha experimentado un avance tecnológico enorme -impulsado en parte por la crisis de natalidad y el retraso de la maternidad- que la ha llevado a una época dorada, lo cual ha abierto nuevos dilemas éticos, sociales y legales. Todo eso se debate estos días en Barcelona en la 6ª edición del Congreso Internacional EBART (Evidence-Based Assisted Reproductive Technology), que organiza Eugin." BEBÉ LLAVE EN MANO "

 

 

 

Del al 23 al 25 de abril tuvo lugar en Barcelona el 47 International Dexeus Congress, un certamen de carácter bianual que organiza la Fundación Dexeus Mujer.

Bajo el lema “Reproductive Medicine meets the world”, el encuentro, celebrado en el Palau de Congressos de Catalunya, reunió a más de 600 especialistas en medicina reproductiva procedentes de todo el mundo.

 

 

 


 


Jacques Testar, biólogo de prestigio internacional y padre científico del primer bebé probeta en Francia,  acuñó la expresión «bebé a la carta» o «bebé llave en mano» en un espléndido ensayo publicado en español en 1988 con el título El embrión transparente. El biólogo francés Jacques Testart se hizo famoso en 1982, por ser quien hizo posible científicamente la concepción del primer “bebé-probeta” en Francia. A sus 75 años, ateo, más bien izquierdista, publicó un libro, Faire des enfants demain (“Hacer hijos mañana”, Ed. Le Seuil), que constituye una seria llamada de atención ante el uso de la fecundación artificial para resolver problemas no médicos o con fines eugenésicos.

 

 

 

En una larga entrevista que le hizo  Anne-Laure Barret en Le Journal du Dimanche, Testart mostraba su inquietud por la “fabricación de niños”. Al comienzo de su ensayo cita unas palabras de Jean Rostand: “No adoptemos aire de semidioses, cuando solo hemos sido aprendices de brujo”. Teme que las peores pesadillas puedan hacerse realidad, amparadas en un supuesto progreso médico: los humanos podrían ser pronto seleccionados como los animales domésticos o el ganado.

 

 

 

Pensaba que, gracias a la fecundación in vitro (FIV), muchas parejas estériles han podido tener hijos. Pero molestaba la publicidad de esa técnica, que no consideraba un gran logro científico. Actualmente, denuncia los excesos de la medicalización en el nacimiento de seres humanos: “Casi un tercio de las FIV se realizan sin indicación médica y, por tanto, son abusivas; si esperasen un poco, muchas parejas concebirían un hijo en su propio lecho”. Consideraba que el principio de cautela impone limitar estas técnicas a los que en rigor las necesiten. Y esto, sin considerar el ahorro que supondría, más aún si se tiene en cuenta la difícil financiación actual de la Seguridad Social, porque los laboratorios que comercializan las hormonas sintéticas ponen precios desorbitados.

 

 

 

Jacques Testart manifestó  su opinión negativa respecto a la procreación asistida en favor de parejas homosexuales, asunto ampliamente debatido en Francia. Considera una esclavitud aceptar la maternidad subrogada para dar hijos a varones, y un abuso de poder la inseminación artificial para mujeres. A su juicio, abre la puerta a la eugenesia. No se trata de una política de Estado, como en otros momentos históricos, sino de un eugenismo suave, democrático, sin dolor.

 

 

 

“Un día, sus hijos serán seleccionados para evitar la miopía”, escribió Testart en 1986 en El embrión transparente, cuando la reproducción asistida daba sus primeros pasos. Añade ahora: “La realidad ha rebasado mis temores: en el Reino Unido, se puede hacer un diagnóstico preimplantatorio sobre un embrión concebido a través de FIV para evitar el estrabismo; en Estados Unidos, para elegir el sexo del futuro hijo”. Francia es un país más estricto en materia de bioética, pero los diagnósticos genéticos son cada vez más amplios: “Se puede eliminar los embriones portadores de un gen patológico, y también los que muestran riesgos estadísticos de cáncer. Pero todos portamos factores de riesgo para muchas enfermedades graves”.

 

 

 

Resulta casi inevitable para la entrevistadora comparar la postura de Testart con la de los católicos. De hecho, le pregunta si se une a la “cruzada por el embrión”. Pero el biólogo recuerda su condición de hombre de izquierda y su ateísmo. Lo que le inquieta es la fabricación de seres humanos a medida, con los posibles daños psicológicos en el futuro, por ejemplo, si el mejor hijo, elegido tras complejos cálculos de probabilidades, no consigue la máxima calificación en el examen de bachillerato.

 

 

 

Más grave aún será la pérdida de diversidad entre los humanos, con sus genomas cada vez más “normalizados”. Esa clonación social conduciría a una uniformidad peligrosa a largo plazo. “De acuerdo con Darwin, la especie sobrevive solo por la diversidad, porque hay siempre individuos capaces de resistir a la fatalidad”. Por otra parte, “ciertas patologías eliminadas están acopladas a genes de resistencia a otras enfermedades. En un intento de protegerse de todo, se camina hacia la catástrofe”. Más prudente le parece a Testart mantener la limitación actual del ordenamiento francés, que permite utilizar el diagnóstico prenatal solo para una enfermedad propia de la pareja.

 

 

 

Ideas semejantes reitera en otra entrevista publicada en el diario italiano Avvenire, en la que sale al paso de “la utopía de los hijos perfectos”. Muestra el paralelismo entre la eugenesia histórica, dolorosa y autoritaria, como en la Alemania nazi, y la actual eugenesia democrática y privada, “en la que los padres exigen un niño normal, eliminando embriones anormales”.

 

 

 

Sobre el diagnóstico preimplantatorio afirma: “En general, no existe un gen absolutamente bueno o malo. Los genes tienen diversas acciones, todavía en gran parte desconocidas. Desconocemos las interacciones entre los genes. Por eso nos comportamos como aprendices de brujo. Además, los genes están influidos por el medio ambiente, con factores epigenéticos. El ejemplo más conocido es el de la peste en la Edad Media. En las aldeas, el 30% de las personas sobrevivió, sin duda por razones genéticas que no conocemos. Con el cambio climático, podrían propagarse nuevas enfermedades ante las que nos encontraríamos indefensos. Y en este contexto, fabricar individuos genéticamente similares el riesgo de llevar a la muerte a la tiene especie en dos o tres siglos”.

 

 

 


A la vez, advierte del abuso que supone emplear técnicas nacidas con una finalidad médica para objetivos distintos: por ejemplo, la congelación de óvulos de mujeres que no tienen ningún problema de salud, pero que, por razones profesionales o de otra índole, quieren dilatar el nacimiento de sus hijos: “No es un problema médico, sino una cuestión social. Habría que exigir al empleador que no impida la promoción de mujeres con hijos. Pero no es tarea de los médicos resolver ese tipo de situación”.

 

 

 

Algo semejante sucede cuando se invoca la presunta desigualdad de la mujer respecto de los hombres, teóricamente fértiles durante toda su vida: “algunos ginecólogos pretenden compensar esta desigualdad con la técnica”.

 

 

Somos muchos los que estamos de acuerdo con el doctor Testart en cuanto a su preocupación de que se puede llegar a un uso de la ciencia biológica que no respete a la persona.

 

 


 

martes, 26 de mayo de 2026

ESA INTOLERANTE INTOLERANCIA...

 






Publicaba ayer  María Fernandez en el “ El Debate” la historia de Annie Holland , la mujer australiana de 26 años con una enfermedad incurable que ha pedido la eutanasia. A pesar de esta decisión, admite estar “ aterrorizada”  por el paso que va a dar. 

 

 

 


 


 Finaliza el articulo diciendo que una vez más, este suceso ha abierto un debate muy complicado de esquivar. Cada vez más jóvenes piden la eutanasia porque no quieren continuar luchando. Se han rendido. Esto es culpa de las leyes tan laxas que se han establecido en países como Canadá, Australia o España, donde parece valer más la muerte que ofrecer ayuda de salud mental o una terapia efectiva. 

 

 

Abramos pues el debate, dejando algunas cuestiones pendientes para futuras reflexiones.

 

 

Aquí tenemos un problema de importancia decisiva para el futuro, para el destino mismo de la humanidad. El problema de la ley civil  y , en sentido más amplio, de la organización política de lo social. Si no se abandona la idea de que es posible tener justicia negando a su vez la existencia de una verdad, nunca se podrá construir un Estado justo ni promulgar leyes que defiendan los derechos fundamentales de la persona.  La afirmación de la neutralidad de la ley y del Estado se volverá contra la misma persona humana. Este modo de concebir la ley, al margen de la verdad, ha afectado y está afectando sobre todo a los más débiles ( ley del aborto) , es decir, a la persona humana ya concebida antes de nacer, y a la persona humana enferma de modo irreversible ( ley de la eutanasia ) .

 

 

 

El calificativo   " muerte digna" y el término  " Ayuda a morir", no son solo eufemismos para suavizar el acto. Reflejan un cambio de paradigma bioético que prioriza la autonomia del paciente frente al sufrimiento, y describe el rol del médico como un acto de acompañamiento y alivio, en lugar de una acción orientada a la muerte. Los críticos argumentan que el acto debe llamarse por su nombre tradicional ( " eutanasia" o " suicidio asistido") para mantener la precisión técnica. Una vez que se permite el suicidio asistido por sufrimiento, los límites legales tienden a ampliarse progresivamente. Existe la preocupación de que personas vulnerables ( ancianos, enfermos crónicos o personas con discapacidad) se sientan obligadas a solicitar la muerte para no convertirse en una carga económica, fisíca o emocional para sus familas o el sistema sanitario.

 


 

San JP II en la encíclica Veritatis Splendor: " la raíz del totalitarismo moderno hay que verla en la negación de la dignidad trascendente de la persona humana, imagen visible de Dios invisible, y precisamente por esto, sujeto natural de derechos que nadie puede violar: ni el individuo, el grupo, la clase social, ni la Nación o el Estado. No puedo hacerlo tampoco la mayoría de un cuerpo social..." Se puede tener un totalitarismo muy sofisticado, no perceptible de modo inmediato, incluso en sociedades que han hecho de la neutralidad del Estado un símbolo de la libertad para todos; en realidad, si la neutralidad del Estado significa separar la justicia de la verdad, inevitablemente conduce a una violación de los derechos fundamentales de la persona humana.  Cierto tipo de tolerancia llega a ser eminentemente  intolerante respecto a los hechos que precisamente reclaman la verdad sobre el hombre. Basta ver, en los países donde existe una ley permisiva de aborto, con qué fuerza, a nivel institucional, por ejemplo, en hospitales, se trata a quien quiera resistirse a practicar el aborto. Este fenómeno es muy demostrativo del hecho de que este tipo de tolerancia es, en realidad, sumamente intolerante en sus raíces, porque basta un solo hecho en oposición a esta teoría para rechazar la totalidad de la construcción misma. Afirma Carlo Caffarra que : “Nadie es más intolerante que el relativista, aunque esto no sea evidente a primera vista “ 

 

 

 







San JP II en la encíclica Veritatis Splendor: " la raíz del totalitarismo moderno hay que verla en la negación de la dignidad trascendente de la persona humana, imagen visible de Dios invisible, y precisamente por esto, sujeto natural de derechos que nadie puede violar: ni el individuo, el grupo, la clase social, ni la Nación o el Estado. No puedo hacerlo tampoco la mayoría de un cuerpo social..."

 

 

 

 

La impresión generalizada sobre esta cuestión  es la contraria. Este error se introduce diciendo lo siguiente: “ Para que ya no exista riesgo alguno de imposición violenta de una verdad, construyamos nuestra acción social como si no hubiera verdad alguna” Así se define actualmente la neutralidad del Estado.  Hoy sabemos muy bien con qué rapidez se crea un consenso: basta estar en posesión de los medios de comunicación social. Por consiguiente , una visión de este tipo conduce a una situación en la cual se impone y construye lo social quien tiene más poder económico, precisamente lo que estos seudodemócratas querían evitar. Es probable que jamás, como ahora, la ley se haya inclinado ante la presión de diversos poderes. Las normas internacionales han dejado sin protección eficaz la vida prenatal; las leyes nacionales han consentido en el aborto. ¿ Se sientan realmente todas las personas humanas en torno a la mesa en la cual se construye el consenso o quedan fuera de ella precisamente aquellas que más necesitan ser escuchadas? ¿ Se ha tomado en cuenta la opinión del niño sobre el aborto?

 

 

 

En la actualidad, a nivel de educación pedagógica de nuestra juventud, se pretende que la libertad es espontaneidad, pero en realidad es mucho más que eso. También los animales son espontáneos, pero no son libres. Me pregunto si Annie ha sido libre al tomar esa decisión, pues su voluntad no se ha dejado guiar por el juicio de su razón,  admite estar  “ aterrorizada”  por el paso que va a dar.  Me pregunto si una cultura como la nuestra hoy, tan irracional, que ha prescindido tan profundamenete de la verdadera racionalidad, no es una cultura de  esclavos, en la cual a lo más es posible actuar espontáneamente, pero no libremente. Existe una absoluta incapacidad de actuar con libertad, dada la incapacidad de usar la propia razón.


 

 



 

 

 


 

domingo, 24 de mayo de 2026


URGE PROMOVER UNA " ECOLOGÍA HUMANA"

 



El 21 de noviembre de 2014, Juan Meseguer publicaba en ACEPRENSA un artículo titulado “Hombre y mujer: tan distintos, tan complementarios” que comenzaba así: “La familia fundada en el matrimonio es el ambiente idóneo para descubrir lo masculino y lo femenino, dos modos de ser que expresan la riqueza de lo humano. Así lo  defendieron los representantes de 14 confesiones religiosas en un congreso celebrado en el Vaticano del 17 al 19 de noviembre.”


Hacía referencia a un congreso muy interesante, del que muy pocos tuvieron conocimiento, y que me gustaría comentar, pues creo es un tema que en estos momentos conviene hablar de él. La lista de ponentes en el citado congreso incluyó desde líderes religiosos como el pastor evangélico Rick Warren; Russell D. Moore, de la Convención Bautista del Sur; Nicholas Okoh, primado de la Iglesia anglicana en Nigeria; o el budista Nissho Takeuchi; hasta intelectuales como la antropóloga musulmana Iqbal Gharbi; la historiadora hindú Kala Acharya; o la socióloga de Harvard Jacqueline C. Ríos.


La variedad de los ponentes reflejó muy bien que “la familia es un hecho antropológico”, como dijo el Papa Francisco en su discurso de inauguración del congreso. De ahí que no tenga sentido “calificarla con conceptos de naturaleza ideológica que solamente tienen fuerza en un momento de la historia, y después caen. No se puede hablar hoy de familia conservadora o de familia progresista: la familia es familia”.


Refiriéndose al título del congreso, el Papa recalcó que la “complementariedad está en la base del matrimonio y de la familia, que es la primera escuela donde aprendemos a apreciar nuestros dones y aquellos de los demás, y donde comenzamos a aprender el arte del vivir juntos. (…) Cada hombre y cada mujer aportan su propia contribución personal al matrimonio y a la educación de los hijos.


Pero hoy la idea de la complementariedad se ve amenazada por planteamientos ideológicos que cuestionan la naturaleza del ser humano como hombre y mujer. Frente a eso, el Papa pidió promover una “ecología humana” que respete el orden de la creación.


Un elemento clave de esta ecología humana es el significado del matrimonio como unión conyugal para toda la vida entre hombre y mujer: “Los niños tienen el derecho de crecer en una familia, con un papá y una mamá, capaces de crear un ambiente idóneo a su desarrollo y a su maduración afectiva”, dijo el Papa.


Otra intervención muy aplaudida fue la de Jonathan Sacks, ex rabino jefe del Reino Unido, quien dedicó la primera parte de su original ponencia a repasar algunos momentos destacados en el desarrollo de “la idea más bella en la historia de la civilización: la idea del amor que trae nueva vida al mundo”. Desde la perspectiva judía, el matrimonio aparece como una alianza en la que Dios se hace presente a través del “amor entre el marido y la mujer, entre los padres y sus hijos”.

 


La familia basada en el matrimonio, dice Sacks, resulta asombrosa gracias a lo que ha conseguido reunir: “el impulso sexual, el deseo físico, la amistad, el compañerismo, el parentesco emocional y el amor, la generación de los hijos y su protección y cuidado, su educación temprana y su iniciación en una identidad y en una historia”.

 


“Rara vez ha logrado una institución entrelazar tantos impulsos y deseos diferentes, tantos roles y responsabilidades. “

 


Debemos preguntarnos por las razones de esta grave crisis de la Familia que los estudiosos del tema aciertan cuando afirman que “casi todo lo que consiguió reunir el matrimonio ahora se ha dividido. El sexo se ha divorciado del amor; el amor, del compromiso; el matrimonio, de los hijos; tener hijos, de la responsabilidad de cuidarlos”.

 


“Nuestra compasión por quienes eligen vivir de forma diferente –dijo Sacks– no debe inhibirnos de defender la institución más humanizadora de la historia. La familia formada por hombre, mujer e hijos no es una opción de estilo de vida entre muchos. Es el medio mejor que hemos descubierto para educar a las futuras generaciones y para que los niños crezcan dentro de una matriz de estabilidad y de amor”.
El broche de oro del congreso lo puso la lectura de una declaración titulada “Una nueva afirmación del matrimonio”. Con un lenguaje poético, el texto aborda el mismo problema que algunos juristas conocen como el proceso de privatización del matrimonio.

 


Rafael Navarro-Valls, catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, advirtió hace años sobre el proceso de erosión que estaba sufriendo el modelo matrimonial de Occidente: “Después de vaciada la nota de estabilidad a través del llamado “divorcio exprés”, debilitada la finalidad procreativa del matrimonio por la denominada “medicalización de la sexualidad” vía píldora, o alterada la nota de “formalidad” a través de la desformalización formalizadora en que se han instalado las uniones de hecho, …

 


En España, este proceso de vaciamiento del concepto del matrimonio se desencadenó con la reforma del Código civil de 1981 que legalizó el divorcio, y se consumó con la ley del “divorcio exprés” y la que permite casarse a las personas del mismo sexo, aprobadas ambas en 2005.

 


“Estas reformas han deconstruido el matrimonio civil”, afirmaba hace años Carlos Martínez de Aguirre, catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Zaragoza. “La historia del matrimonio civil en los últimos años es la crónica, con algo de elegía, de cómo una figura por la que en determinados ambientes jurídicos y sociales se luchó durante largo tiempo (un matrimonio civil con sustantividad propia, no meramente subsidiario ni tributario del modelo canónico), una vez conseguida, ha ido siendo desprovista de su contenido caracterizador hasta hacerla prácticamente irreconocible”. Seamos el eco de lo que pidió el Papa en dicho congreso: “promover una ecología humana” que respete el orden de la creación.


 


 

sábado, 23 de mayo de 2026


 
 MULTICULTURALISMO Y PLURALISMO
 
 
 
 

 

 
 
Los movimientos migratorios son un fenómeno tan antiguo como la especie humana, y la historia abunda en grandes desplazamientos de personas que, en busca de una vida mejor y de nuevas oportunidades, han abandonado sus lugares de origen para probar fortuna en otras tierras. La propia Europa fue un continente de emigrantes en el siglo XIX y en la primera mitad del XX. Actualmente la situación se ha invertido, y son innumerables los hombres y mujeres que, procedentes sobre todo de África, del Medio y el Extremo Oriente y de Iberoamérica, arriban a la Unión Europea, con intención de instalarse de manera permanente 
 
 
 

Este flujo migratorio no representaría una dificultad, sino que, por el contrario, sería una aportación positiva, si el número de inmigrantes fuese adecuado para su correcta integración, si su perfil profesional y laboral fuese idóneo para las necesidades del sistema productivo europeo y si sus valores, su cultura y sus costumbres fuesen compatibles con los propios de las sociedades abiertas que existen en Occidente. Por desgracia, estas tres condiciones no se satisfacen simultáneamente en muchos casos, y en demasiados no se cumple ninguna.

 

 

Para poder analizar la naturaleza profunda de este problema, hemos de dejar claro cuál es el modelo de sociedad al que se incorporan los emigrantes que llegan a Europa. Podríamos describirlo como una sociedad democrática y pluralista. ¿Hasta qué punto se puede abrir la sociedad sin que deje de serlo? ¿Existe un grado de diversidad cultural más allá del cual la sociedad pluralista se desintegra?

 

 

Si queremos situar este asunto en sus justos términos, es esencial comprender la diferencia entre multiculturalismo y pluralismo y cómo el multiculturalismo, entendido y practicado con radicalidad, puede destruir el pluralismo. Por tanto, llega un punto en que la diversidad cultural no es un enriquecimiento, sino una amenaza. 

 

 


 

Para apercibirse de la naturaleza maligna de multiculturalismo hay que entender a qué llaman “cultura” los multiculturalistas. Para ellos, la cultura no es un conjunto de hábitos de comportamiento. Los multiculturalistas consideran que una cultura es una identidad presuntamente amenazada, ya sea lingüística, religiosa, ética o sexual. Por eso las feministas radicales son multiculturalistas y se refieren a la mujer como cultura, sometida a sus ojos a discriminación por parte de los hombres, con lo que ponen en evidencia que el multiculturalismo es un proyecto ideológico con profundas consecuencias políticas. 

 

 

Un postulado central del multiculturalismo es que todas las culturas tienen el mismo valor y, por consiguiente, todas merecen el mismo respeto. Pero, si todas las culturas tienen el mismo valor, el concepto de valor pierde todo su sentido. 

 

 

Europa tiene, pues, un problema de muy difícil solución, porque el número potencial de inmigrantes es enorme y por mucho que lleven a cabo regularizaciones masivas el flujo entrante no disminuye, sino que, por el contrario se incrementa. 

 

 

La Europa moderna, abierta, democrática y tolerante no nació del multiculturalismo, sino del interculturalismo, que fue el catalizador del pluralismo. 

 

 

El 15 de septiembre de 2006, Alejo Vidal Quadras, impartió un conferencia en la Kazakn State University of Al-Farabi en Kazajstán, sobre esta cuestión y dijo: “…los seres humanos necesitamos una identidad que implica alteridad. El problema no es la identidad étnica, cultural o religiosa, que es algo que nos viene dado, sino el lugar que el asignamos en la escala axiológica. Cuando la identidad étnica, lingüística o religiosa se convierte en el valor supremo al que todos los demás –libertad, igualdad, justicia– han de supeditarse, la comunidad pluralista queda aniquilada y la barbarie acecha.

 

 

Y en su intervención en el acto de entrega del Premio Mater Salvatoris a los valores éticos, morales y cristianos en Madrid, el 31 de mayo de 2007 comenzó así: “En mi condición de vicepresidente del Parlamento Europeo, he creído que un buen tema para mi intervención de esta noche sería precisamente el de Europa entendida como comunidad de valores, …Esta sociedad pluralista ha sido el fruto de una larga evolución histórica de 2.500 años, en la que han sido ingredientes principales el legado clásico griego y romano, el cristianismo y las Luces.

 

El siglo XX europeo ha sido calificado no sin razón, “el siglo de los horrores “…

 

Cabe preguntarse cómo pueblos capaces de alumbrar los más excelsos productos del arte y la literatura universales y los descubrimientos científicos y técnicos más decisivos pudieron caer tan recientemente en abismos de violencia y barbarie tan escalofriantes. La búsqueda de una respuesta, que ha sido ya objeto de muchas reflexiones… está directamente relacionada con la dimensión religiosa del hombre. La civilización occidental, que nació y se desarrolló en Europa, contiene todos los elementos para proporcionar a los seres humanos un modelo de convivencia apto para suministrarles felicidad, dignidad y prosperidad en grados muy notables a los seres humanos.

 

 

Pero es una senda que exige constante vigilancia para no caer en los peligros que acechan al abandonarla: el nihilismo, el relativismo moral, el totalitarismo o el fanatismo intolerante. 

 

 

Porque no debemos olvidar que la esencia de la cultura europea abierta, humanista y pluralista es la libertad. Y, para los europeos, la libertad es el valor que fundamenta todos los demás, una revelación que nos llegó de los más Alto y que es en si misma una regla completa de vida: “la verdad os hará libres”. En efecto, para los europeos la verdad y la libertad son inseparables. Somos libres para buscar la verdad, pero  su búsqueda es la que nos hace auténticamente libres. Y aquí el orden de los factores sí altera el producto. 

 

 

Y, obviamente , una consecuencia de esta relación secuencial entre verdad y libertad es que nadie ni nada está legitimado para imponer su verdad mediante la coacción o la violencia. Dios ilumina la libertad del hombre, no la destruye. La anulación de la libertad humana que perpetran los fundamentalismos religiosos es una forma de sacrilegio, porque un Dios que aplasta al hombre, que le rebaja de fin a medio, no puede salvarle.

 

 

 Un Dios que aplasta al hombre, que le rebaja de fin a medio, no puede salvarle.

 

 

Esta es nuestra identidad como europeos, una identidad que no emana de la raza , ni de la lengua ni de historias más o menos inventadas.


 


ESCRUTADOR DE LO INFINITO

 

Dios existe, yo me lo encontré 

 

 

 



 

 

 

La entrevista a André Frossard forma parte de las 109 publicadas a destacadas personalidades de la cultura para la revista Humanitas de la Pontificia Universidad Católica de Chile  Como Paul Claudel o G.K. Chesterton, perteneció André Frossard a esa especie de seres que repentinamente fueron arrancados de las oscuridades de la no creencia, y en quienes la luz que los transformó permaneció siempre como algo vivo e iluminador para los hombres de su tiempo. En el caso de este hijo de Oscar Frossard, secretario general del Partido Comunista francés, se da la situación de quien salió de una oscuridad particularmente espesa, para alumbrar hasta el fin de su vida otra espesa de oscuridad, la del secularismo contemporáneo, de signo ideológico algo diferente, aunque quizá no menos densa que la de sus orígenes.

 

 

Figura relevante de la intelectualidad católica europea en la segunda mitad del siglo XX, este periodista de vanguardia – que por más de 30 años animó cotidianamente la primera página de Le Figaro con su columna “ Cavalier Seul” -, ilustre miembro, además de la Academia Francesa, fue una voz con fuerte presencia en algunos países de habla hispana. Sus libros, desde aquel celebre Dios existe, yo me lo encontré, en el que relató su conversión, hasta los últimos – Dios en preguntas, El hombre en preguntas, Los grandes pastores, por citar algunos entre tantos títulos – traducidos en gran parte en España, fueron siempre una novedad importante y circulan ampliamente hasta hoy.

 

 

La entrevista tiene lugar en Ravena , a orillas del Adriático. He seleccionado algunas de las preguntas que le hace Jaime Antúnez.

 

 

 De modo que usted ve la fuerza original del crecimiento de una civilización en el periodo místico, en la contemplación .

 

 

La contemplación mística es el medio de adquirir una enorme fuerza, porque la contemplación no es una especulación de la inteligencia, sino que es una especie de espejo solar, totalmente cóncavo, vacío de la propia presencia, que al modo como el sol en el espacio solar produce una acumulación de energía, recibe una fuerza increíble de lo divino. 

 

 

Uno de los temas más  habituales  en el debate contemporáneo es el de la libertad. A él se dedica un largo capítulo en el libro que registra su diálogo con el Papa. Mi pregunta apunta a saber cuál es su concepto de la libertad, qué alcance civilizador usted le atribuye, y si acaso la noción cristiana de la libertad, a su juicio, se ha modificado. 

 

 

Lo mejor sobre la libertad es lo dicho por santo Tomás de Aquino, que era un genio después de todo. Y según él la libertad consiste en permitirle al hombre no ser determinado sino por Dios: si él así lo desea, es decir, significa que el hombre escapa al determinismo de la naturaleza. Si Dios no existiera, todos nosotros seriamos enteramente determinados y no tendríamos ni un átomo de libertad, seríamos función de nuestros genes y cromosomas, del medio ambiente, de la educación, de la herencia y de las demás circunstancias, que nos arrastrarían por la punta de la nariz. Aun cuando creyéramos ser libres, seríamos en cierto modo , mecanos insertos en la mecánica universal , y no existiría ni la sombra de la libertad.

 

Dios es el que da libertad al ser humano, es él el que nos permite escapar del determinismo. Con Él, gracias a Él, no estamos reducidos al estado de moléculas de los cuerpos universales. Por consiguiente, en eso consiste la libertad humana para un cristiano, está vinculada a Dios, el hombre la  recibe de Dios y no subsiste sino por Él y justamente se es libre en la medida en que uno se refiere a Dios…

 

Cuando me convertí fue por la evidencia de Dios, fui convertido por la evidencia luminosa de Dios. Hubo gente que dijo en alguna ocasión después: ¡ Pero su libre arbitrio! Usted debió aceptar a Dios “. Yo respondo que ni siquiera lo sometí a deliberación. Eso no era posible porque Él era mi libertad, fue Él que me tomó, me liberó de mi mismo para darme el propósito de su propia vida…

 

 

En algunas de sus intervenciones usted habla de “ Mística concreta”. ¿ Qué quiere expresar con esta fórmula? 

 

 

Es una manera de vivir, de existir. De actuar, de pensar como si Dios existiera realmente y no como si no existiera. Porque muchos cristianos piensan piadosamente en Dios, pero no se puede decir que ello oriente y que domine todos sus pensamientos, su modo de ser.

 

 

 

La mística concreta es un modo realista de pensar en Dios; consiste en no relegar al plano de un cielo de ideas y pensamientos, sino llegar a integrarlo a todas las cosas. El místico es un hombre, un ser que quisiera nombrar a todo con una sola palabra – Dios – al que ve en todas partes y quisiera que todo murmure ese nombre; para él todo murmura el nombre de Dios. Eso es la mística concreta para mí, el que toda la asamblea de los universos sea un gran comentario de la gloria de Dios, que las hojas de los árboles susurren la palabra Dios.

 

 

¿ Qué relación establece o ve usted entre mística y arte? 

 

 

Al escribir sobre Ravena, creo, dije que el arte es un fragmento de contemplación que cae sobre la materia. Es la contemplación encarnada, y cuando la contemplación es más fuerte, ésta conserva su poder y la materia se convierte en luz…

 

Cuando la materia devora la contemplación nos encontramos con gran parte del arte contemporáneo, constituido por elementos materiales inconexos, por trazos, por una agitación de moléculas. Ya no hay contemplación, aprehensión del mundo y la materia vence. Como los artistas sólo pueden reflejar el estado espiritual de la época en que viven, es que nos dan lo que nos dan en este momento, algo dónde la contemplación está ausente; pero ésta puede y debe volver...

 

Se ve que lo bello, desde este punto de vista, tiene, más que los otros trascendentales, el poder de reunir a los demás

 

 

Tal vez

 

 Lo bello, decía, es aquello a lo cual no puede agregarse sino lo infinito. Hay que hacer otra observación y es que lo bello es también la imagen de la Trinidad del Evangelio. Entre tres elementos, en música, por ejemplo, no es la primera nota la bella ni la segunda, más es el acorde entre la primera y la segunda, que crea la tercera, que no se escucha, donde está la belleza. En la pintura de Vermeer, por ejemplo, no es el amarillo y el azul, que produce una sensación imposible de definir, que es un tercer color invisible, nacido de los dos anteriores, el que constituye la belleza de Vermeer. Lo bello, en último término, es lo que no se ve ni se escucha, pero que necesita de cosas que existen para darse a conocer. Lo mismo sucede en toda la creación.

 

 


 

Magnífica entrevista en la que  Jaime pasa revista a las cuestiones nucleares en forma articulada y serena. Brillantemente nos acerca a las fuentes de la cultura auténtica, y , por tanto, a “ los centros de la tierra”.

 

 


 


jueves, 21 de mayo de 2026

PEDIMOS QUE RESPETEN EL DERECHO DE SEGUIR AMÁNDOLA Y DEJARNOS AMAR POR ELLA

 


 

 

 

 El 31 de mayo, todo el movimiento próvida unido. Todo el país unido  por el Sí a la Vida de todos.

 

   De nuestras familias

   De nuestros abuelos

-   De los más de 100.000 niños y niñas que son asesinados al año impunemente por una      ley  que en nuestro país ya tiene 40 años.


Porque 1 de cada 4 embarazos acaban en aborto.

 

Porque ya son 2,6 millones de personas que en España no están, que podían ser médicos, electricistas, profesores… lo que Dios había pensado para ellos pero ya no están

 

Todos somos únicos e irremplazables, amados de Dios.

Porque la vida no se debate, se defiende

 

Porque esta iniciativa también ayuda a que un día “ el aborto sea impensable”

 

Creo que, además de  estas movilizaciones   deberíamos meter en nuestro itinerario formativo una “ perla preciosa” publicada el 25 de marzo de 1995 :

 

 

  EVANGELIUM VITAE “

 

 

La introducción de la encíclica no tiene desperdicio en ninguno de sus párrafos.  “ La Iglesia sabe que este Evangelio de la vida recibido de su Señor, tiene un eco profundo y persuasivo en el corazón de cada persona, creyente e incluso no creyente.”..." El resultado al que se llega es dramático: si es muy grave y preocupante el fenómeno de la eliminación de tantas vidas humanas incipientes o próximas a su ocaso, no menos grave e inquietante es el hecho de que a la conciencia misma, casi oscurecida por condicionamientos tan grandes, le cueste cada vez más percibir la distinción entre el bien y el mal en lo referente al valor fundamental mismo de la vida humana. "

 

 

¿ Qué ha ocurrido para que algo de ley natural no sea percibido como tal, y tenga que venir el evangelio a iluminar el eclipse moral ? En la famosa frase de Chesterton: “ Quitad lo sobrenatural, y no encontrareis lo natural, sino lo antinatural”  está la respuesta. La ley de Dios sostiene a la ley natural.

 

 

Quisiera ahora  destacar el siguiente texto del capitulo cuarto que creo es muy desconocido para muchos : “ Una reflexión especial quisiera tener para vosotras, mujeres que habéis recurrido al aborto. La Iglesia sabe cuántos condicionamientos pueden haber influido en vuestra decisión, y no duda de que en muchos casos se ha tratado de una decisión dolorosa e incluso dramática. Probablemente la herida aún no ha cicatrizado en vuestro interior. Es verdad que lo sucedido fue y sigue siendo profundamente injusto. Sin embargo, no os dejéis vencer por el desánimo y no abandonéis la esperanza. Antes bien, comprended lo ocurrido e interpretadlo en su verdad. Si aun no lo habéis hecho, abríos con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda la misericordia os espera para ofreceros su perdón y su paz en el sacramento de la reconciliación. Os daréis cuenta de que nada está perdido y podréis pedir perdón también a vuestro hijo que ahora vive en el Señor. Ayudadas por el consejo y la cercanía de personas amigas y competentes, podréis estar con vuestro doloroso testimonio entre los defensores más elocuentes del derecho de todos a la vida… "

 

 

A menudo escuchamos la frase “  No podemos juzgar “  como una vía rápida para restarle importancia a los hechos, silenciando a quienes sufrieron sus consecuencias . No juzgamos a las personas pero si a los actos.

 

 

El apartado 64 de la encíclica expone el “ drama de la eutanasia”. Se redacta analizando las causas de su auge, definiéndola como una “ falsa piedad” y advirtiendo sobre la subversión del papel de médicos y familiares. ¿ Qué es lo que  me hace digno? La dignidad del  ser humano encuentra su raíz más profunda en el diseño divino: fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. El ser amado por Dios y poder amar.

 

 

                                                          Eluana Englaro

 

Siempre me ha parecido admirable la reacción de las religiosas en el caso de Eluana Englaro. Frente a la frialdad de los tribunales, el testimonio de estas mujeres aportó una dimensión de calidez y protección digna de reconocimiento en la historia de la bioética contemporánea. Eliana Englaro,  en enero de 1992 a los 20 años sufrió un violento accidente de trafico que la dejó en un estado vegetativo permanente e irreversible. . En 1994 , fue ingresada en una clínica- residencia en Lecco, gestionada por las monjas de la orden de las hermanas Misericordiosas, quienes se encargaron de cuidarla y alimentarla durante mas de 14 años. 

 

 

El padre ( Beppino Englaro). Actuando como tutor legal de su hija, inició una larguísima batalla judicial argumentando que Eluana, antes del accidente, había manifestado de forma clara que jamás desearía que la mantuvieran artificialmente. Pidió formalmente que se le retirara la hidratación y alimentación asistida 

 

 

Las religiosas que la cuidaban se negaron rotundamente a dejar morir a Eluana por inanición dentro de su centro. Las hermanas declararon públicamente su amor por Eluana, alegando que “ no era un vegetal , sino una de nosotras” y se ofrecieron a seguir cuidándola de por vida de forma gratuita, sin coste para la familia ni para el Estado, con tal de salvar su vida.

 


 

Tras más de una década de rechazos y alegaciones, en noviembre de 2008, el Tribunal Supremo de Italia ratificó la sentencia definitiva que autorizaba al padre a interrumpir el tratamiento que la mantenía con vida. Como las monjas se negaron a que el procedimiento se realizara en sus instalaciones por motivos de conciencia, el padre tuvo que trasladar a Eluana a una clínica privada en Údine ( el centro de salud “ Quiete”) en febrero de 2009 .

 

 

En la vista publica las religiosas testificaron : “ Nosotras no pedimos ningún cambio, sólo el silencio y la libertad de amar.  Pedimos  que respeten el derecho    de seguir amándola y dejarnos amar por ella.