“ SUFRIRAS LA LEY COMO LA HICISTE “
Estamos en una sociedad que se rige por el Estado de Derecho, por el imperio de la Ley. En castilla se decía lo que es el principio de la legalidad " sufrirás la ley como la hiciste", y a mí me gusta mucho el juramento de los soberanos aragoneses donde, si no recuerdo mal, los nobles exigían el juramento al Rey de este modo: “ Nos, que cada uno de nos somos tanto como vos, y todos juntos más que vos, os juramos acatamiento si juráis y hacéis cumplir nuestros fueros, si no, no”. Es decir, es una monarquía donde el rey es un primus inter pares; al servidor público solo se le jura acatamiento si él a su vez acata las leyes.
Por tanto, no hay en el mundo de la convivencia en un Estado de Derecho ni una sola área de impunidad. Ni una. Hay un sometimiento a la ley y al Derecho de absolutamente todas las personas y de todas las instituciones. Y cuando alguien socaba el funcionamiento institucional, cuando alguien no se somete a lo que es el fin de la institución, aquello para lo que la institución está hecha, algo no está funcionando. Se pone en crisis la propia institución y de alguna forma se corrompe porque no cumple la finalidad para los que todos hemos dado poderes a aquellos que están ejerciendo esas funciones públicas.
Siempre que hay un servidor público que se corrompe, alguien lo está corrompiendo desde el otro lado. Todos nos sorprendemos cuando alguien que está en la vida pública hace lo que dice la acepción de “corrupción” de la RAE – “ utilizar sus funciones y medios en provecho, económico o de otra índole . de sus gestores- anteponer su beneficio económico particular sobre lo que debe ser la función pública, pero siempre hay fuera alguien que está tentando al que está dentro.
El 12 de marzo de 2015, Manuel Pizarro impartió una conferencia titulada “ La crisis institucional en España . Vías de salida” en la que relató la mejor definición que le habían dado sobre el comunismo en Cuba. Le decían: “ El comunismo es sencillo, la gente hace como que trabaja, y el Estado como que les paga”. Al final, los jueces hacen como que juzgan, otros como que obedecen, otros como que legislan, y al final no funciona absolutamente nada, son estados que no funcionan y donde la gente al final acaba viviendo mal, que es lo peor que puede pasar.
En la conferencia mencionada, Manuel Pizarro explicaba que todos los procesos de disolución política empiezan siempre por un desorden en el funcionamiento institucional. Pero si ese desorden lleva aparejada la reacción del ordenamiento jurídico, la gente está más o menos tranquila…cuando los funcionarios que tienen que funcionar no funcionan en sus cometidos, al final la gente busca la ley de la selva, o se desentiende o se va a otro lado, o busca la justicia por sus medios, y el país empieza a no funcionar.
Por tanto, habría que analizar institución a institución. El Parlamento además de dictar leyes y ostentar la representación de los ciudadanos, tiene que ejercer un control. Cuando alguien dice que Monstequieu sobra, que el poder no puede ser controlado, estamos en el momento en que el poder corrompe y el poder ilimitado corrompe ilimitadamente. La corrupción no es solo económica, sino que hay corrupción cuando alguien desatiende la función del Parlamento que es pedir cuentas, promulgar leyes y exigir responsabilidades a las instituciones.
“ Hay algo que aparece siempre en una crisis política en cualquier país que es la financiación de los partidos políticos. No es nada nuevo bajo el sol. Cuando uno lee sobre Julio Cesar se da cuenta de que uno de los pasos de la antigua república romana al imperio es que alguien como Julio Cesar, si quiere que lo elijan cónsul, tiene que tener una clientela ilimitada a la que saludar todas las mañanas, a los que tiene que atender y que dar de comer, y eso es muy pesado. Al final uno tiene la tentación de hacer campañas para atender a la clientela, de ganar honores para dar de comer a la clientela, de buscar las mejores compañías en los triunviratos, porque esa clientela no llega a ser cónsul, y sin el Consulado no puede hacer nada absolutamente de lo que tenía pensado. “ ( Manuel Pizarro)
Hay algo sin lo cual no puede funcionar nada, lo decía el Presidente Jefferson de los Estados Unidos. Se puede vivir sin partidos políticos, pero no sin libertad de prensa. En un país donde se calla todo aquello que sea molesto al poderoso, sea político o económico; en un pasis donde desde anunciantes, prestamistas o poderes públicos – desde la concesión o no de canales, desde la coerción del tipo que sea – impiden que la información fluya a la sociedad, es un país donde estamos tapando la válvula de escape como las ollas a presión, y al final eso estallará por algún sitio. Porque los medios de comunicación son la forma de vehicular a veces el malestar social para atajar el mal funcionamiento de instituciones, para que actúe quien tiene que actuar. Pero cuando eso se tapa, las cosas se pudren mucho más, y las instituciones se quedan fuera de control ni información ni se puede saber lo que está pasando dentro, y desde luego eso no funciona.
Hablando Gracián del príncipe Fernando el Católico decía que los ricos homes de Aragón eran los espejos en los que se reflejaba su rey. Y quiero creer que también que los ciudadanos tienen que ser los espejos en los que se fijen los políticos, y los políticos el espejo en el que se fijen los ciudadanos. HACEN FALTA SOCIEDADES EJEMPLARES CON PERSONAS EJEMPLARES.
Cicerón, el primer personaje histórico que inaugura su obra Los momentos estelares de la Humanidad , Cicerón que ha estado luchando por la república romana, intentando que no desaparezcan las instituciones , dice una frase en la que creo profundamente. “ La verdadera armonía en una república solo puede producirse si el individuo, en vez de tratar de sacar provecho personal de su puesto público, antepone los intereses de la comunidad a los privados.” Y afirma también algo mucho más importante todavía. “ La justicia y la ley por sí solas deben ser los férreos pilares del Estado”






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