Son cosas que hace el amor
James Stenson. Fundador de dos escuelas privadas, una en Chicago, Northeridge y otra en Washington, The Heighs. Asesor de otros muchos colegios en distintos países, como reino Unido, Irlanda y Australia. Autor de numerosos libros y artículos y de una web especializada en temas de educación: www.parentleadership.com en su libro titulado “Cómo ser un buen padre. Casos prácticos, narrando cientos de ejemplos y anécdotas reales, dibuja los diferentes obstáculos que encontramos en la sociedad actual y que minan el papel orientador del padre y aporta soluciones para superarlos. Me gusta especialmente porque la figura del padre, tantas veces olvidada, recupera en el libro toda su importancia, profundidad y alcance.
No tiene desperdicio el epílogo, titulado “Palabras dedicadas a la esposa”.
“… la paternidad es una sociedad, y los socios actúan unidos. … durante años, les he dicho a muchos hombres que escuchen atentamente a sus esposas y que tomen en serio sus opiniones… EL ÉXITO QUE TU MARIDO TENGA COMO PADRE DEPENDE ENORMEMENTE DE TI. Si hace caso de lo que digo en este libro -que está sacado de la experiencia de otros hombres-, verá con mayor claridad su misión y actuará de forma más eficaz para llevarla a cabo. Lo que quiero decirte a ti, su esposa, es que tú puedes acelerar su proceso y afianzar su papel si tienes en mente ciertos asuntos importantes. No esperes que sea perfecto, nadie lo es…, pasar por alto los defectos que no se pueden cambiar …, pero hay errores que quizá pueda trabajar de forma consciente …. Confía en que lo intentará. Hay pocas cosas que frustren y endurezcan más a un hombre que ver que no se aprecian los esfuerzos que hace.
No esperes que sea como una mujer. Es decir, no esperes que piense, actúe y reaccione ante las cosas como lo haces tú. Es un hombre, los hombres son diferentes. Aunque a veces su masculinidad te deje perpleja y te haga daño, da cierta fuerza a la educación de vuestros hijos … Los hijos no necesitan dos madres.
La experiencia me ha demostrado que cuando quiero educar no educo, y educo sin pretenderlo. Educar s reaturatar una obra maestra. Se trata de ir por delante arrastrando (arrastrar es duro), con prestigio, cimiento de la autoridad necesaria. Nunca empujando (es más fácil, pero ineficaz). En definitiva, se trata de atraer con el ejemplo (motivar), para que aspiren con esfuerzo a adquirir las virtudes necesarias que les permite crecer en libertad. Esa es la meta. Crecer en libertad para poder amar. Sin olvidar el cultivo de nuestra capacidad de confiar (crecer en confianza = FE). Estas son las tres capacidades que ayudan a conquistar la felicidad que todo corazón anhela.
Y dentro de muchos años , mucho después de que hayan fundado sus propias familias , vuestros hijos se reunirán siendo ya hermanos y hermanas mayores . En ese momento recordaran y disfrutaran con los buenos recuerdos de vuestra vida juntos , en familia: tanta diversión , tantas risas , tantas lecciones aprendidas, tanto amor en sus corazones para toda la vida. Con profundo afecto y gratitud , todos ellos estarán de acuerdo en algo : “ Papá y mamá fueron grandes personas… “
A Ana María Navarro (miembro fundador del ICE de la Universidad de Navarra) les escuche decir hace varios años que ” cuando se habla de educación en la familia se da por supuesto que nos referimos a los hijos. Es decir, se cree, o se tiene la impresión, de que los padres están ya educados y de que por ser padres saben educar a otros. Y así resulta que cuando los padres se equivocan aparecen las criticas de la gente con más intensidad que cuando es el hijo quien se equivoca.
Pero esto es erróneo. Los padres nunca fueron padres antes de tener su primer hijo. Para decirlo con toda certeza, no son los padres los que hacen a los hijos, sino los hijos los que hacen a los padres.“
“Hacer a los padres“ equivale a ponerles en trance de descubrir hasta dónde puede llevarles el amor que tienen a sus hijos, en el plano de las virtudes humanas. Es decir, EDUCAR BIEN A LOS HIJOS PROMUEVE EL PERFECCIONAMIENTO DE LOS PADRES.
Así resulta que, andando el tiempo, los padres que quieren educar bien a sus hijos a fuerza de examinarse a si mismos de las cuestiones en las que quieren que sus hijos estén “fuertes”, están desarrollando las ganas de responder positivamente a las exigencias de esas mismas cuestiones. Se van perfeccionando, en suma. Son cosas que hace el amor.



