HOY TAMBIÉN SE LAVAN LAS MANOS TODOS
Con motivo de la inclusión de un supuesto derecho al aborto en la Constitución francesa, Tosmalav
Cunovic, director ejecutivo de 40
días por la vida internacional y miembro del ILJ, realiza este breve, didactico y acertado comentario : “ El derecho y la moral pueden coincidir, existir en tensión o
estar completamente separados. La única teoría moral objetiva es el derecho
natural, donde el derecho y la moral son idénticos . Se basa en valores y leyes
eternas e inmutables derivadas de la naturaleza humana, dadas a los humanos
por Dios y accesibles a la razón humana.
La posición
opuesta al derecho natural es la llamada teoría pura del derecho o
positivismo jurídico, que separa estrictamente el derecho y la moral. Aquí, el
hombre es la medida de todas las cosas.
Crea y promulga leyes sin someterse a ninguna autoridad moral o espiritual superior. Todo es relativo con
respecto al tiempo, el lugar y las circunstancias. Así, una acción
contraria a los derechos humanos, puede
considerarse legal y legítima si está contemplada formalmente en una ley
correctamente promulgada.”
Esta muy claro que una vez que un sistema legal se desvincula del derecho
natural, la vida humana está en peligro.
Esta amenaza está presente no solo en sistemas no democráticos , sino también
en democracias liberales con sistemas multipartidistas que basan su toma de
decisiones en votos mayoritarios.¿ que sentido tiene la democracia si no garantiza los derechos fundamentales de la persona humana, al mismo tiempo que una serie de valores objetivos e intransables más allá de las alineaciones políticas del momento, puesto que son anteriores al estado mismo?
Pilato, al
poner la búsqueda de la verdad en manos
de una mayoría democrática se lavó las manos. De manera similar, los políticos de todos los colores hay en
día se lavan las manos. Es el eterno combate entre muerte y vida. Combate en el que todos − todos − estamos “necesariamente” en
medio: no tenemos derecho a “lavarnos las manos”. No podemos decir “no es mi
problema”, “a mí no me afecta”, “yo no puedo hacer nada”. Estamos
inmersos en él, “necesariamente” en medio. Solo podemos elegir el bando.
¿Quiero estar con la defensa de la vida o contra ella? ¿Quiero defender
a los inocentes o dejarlos a su suerte? Si no trabajamos por la vida
estamos, directa o indirectamente, trabajando a favor de la muerte.
En nuestra sociedad
occidental, existen muchos personajes poderosos
− en la política, la cultura, los negocios − que actúan como Herodes,
promoviendo y apoyando la eliminación de vidas humanas inocentes, en
cualquier fase de su desarrollo, o como Pilato, lavándose las manos,
olvidando sus promesas, no queriendo poner el remedio que tienen en su
mano para acabar con la inhumana injusticia del aborto.
“
Elimina la justicia, y qué es el estado sino una gran banda de ladrones “
(Papa
Benedicto )
Las iniciativas de Francia y del Parlamento Europeo
sobre un supuesto derecho al aborto representan un acto sin
precedentes de manipulación diabólica y perversión del derecho.
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