UN PRESERVATIVO QUE NUNCA FALLA
NOVIAZGO PARA UN TIEMPO NUEVO
Los invisibles átomos del aire en derredor palpitan y se inflaman; el cielo se deshace en rayos de oro; la tierra se estremece alborozada. Oigo flotando en olas de armonía rumor de besos y batir de alas; mis párpados se cierran … ¿ Qué sucede ? ¿ Dime ? … ¡ Silencio! …Es el amor que pasa.
Gustavo Adolfo Bécquer
Pocos acontecimientos hay en la vida de una persona tan decisivos como el hecho de enamorarse . De él se han alimentado los poetas, los artistas, los soñadores y los románticos, los fríos y los calculadores, los viejos y los jóvenes …y aún seguimos alimentándonos.
Y es que amar…lo es todo
Por eso vale la pena aproximarnos a los mil matices y aspectos que acompañan una realidad tan grandiosa. Acercarse al claro y oscuro de un tiempo que es, así de apasionadamente, el que nos ha tocado vivir. Del amor sabemos todos. Aún el ser más amargo de cuantos podamos imaginar, sabe algo del amor, aunque solo fuera porque él no es más que un fruto del Amor.
Es necesario hablar del amor en toda su plenitud. Sabemos que los tiempos no ayudan mucho. Más bien yo diría que no ayudan nada. No está de moda. Más bien suena raro, distinto, casi una provocación, y al iniciar esta aproximación conviene hacernos a la idea de que en nuestro tiempo, en este siglo en que vivimos, toca desde muy pronto hacer una opción personal y propia de cuál es el camino que queremos andar.
Un hombre es un hombre y una mujer es una mujer
Que el hombre sea muy hombre y que la mujer sea muy mujer.
Distintos porque es bueno que lo seamos y porque en serlo y en ser capaces de unir esa maravillosa diversidad estriba también ser capaces de ser felices y hacer felices a los demás. Y es aquí donde surgen los problemas, pues en no aceptar esas diferencias y esos modos de ser distintos han naufragado demasiados barcos que no habían hecho más que empezar una estupenda historia de amor.
Ahí van algunas pinceladas del libro de Antonio Vázquez Vega en “ Noviazgo para un tiempo nuevo” :
En el amor, llévale de la mano, ni un paso antes ni uno después
Si quieres conquistarle, nunca se lo muestres abiertamente. No olvides que él debe sentir que quien conquista, aunque sea el conquistado. Insinúate, con pequeños detalles, que no siempre captará pero que le irán llevando casi sin darse cuenta. Sé femenina, porque es lo que más apasiona a un hombre, y cuando le tengas no le dejes creer que te tiene totalmente conquistada. Esa es una tarea que debe retomar día a día, y en ese juego le harás inmensamente feliz y sacarás de él lo mejor de sí mismo
Y del amor, son las grandes maestras
La mujer es, por excelencia, el ser que humaniza este mundo en que vivimos, haciendo que no sean tan tremendas las batallas en las que nos empeñamos en meternos los hombres . Es el ser que pone la mesa y corta las flores, que hace amable la vida en el trabajo y en el ocio, que inspira nuestras ilusiones y que ennoblece nuestros afanes.
Ahora bien, habrás que saber que morirás sin entenderlas. No entenderás su empeño por ir a ese sitio y no a ese otro, por salir a las siete y no a las cinco, o por hablar de esto ahora y no luego. Viven mucho más en la realidad del día a día, sin pasarse las horas pensando en cómo cambiarla. La aceptan, la moldean, la cuidan y la protegen mucho mejor que un ejército de hombres. Eso las convierten en las grandes ejecutivas, en seres prácticos y dinámicos capaces de llegar a todas las cosas. Saben más de voluntad que nosotros y dominan su entorno cuándo nosotros aún no hemos llegado.
Cuenta un amigo:
“ una tarde fuimos un grupo a ver a una amiga. Sentados hablábamos de muchas cosas prestando poca atención a un pequeñín que jugaba por allí. Al cabo de un rato la conversación comenzó a girar en torno a él. Que si lloraba mucho, poco, que si se portaba bien y comía mal, y sobre todo de lo mucho que había que cambiarle. De hecho su madre nos decía entre bromas que el día de su cumpleaños, por favor, le regaláramos pañales… La conversación continuó con normalidad y entre unos comentarios y otros poco a poco fui deduciendo que aquel niño no tenia padre y no precisamente porque hubiera muerto. Esa chica, guapa, lista…tenía un niño de una relación con un chico del que no sabía ahora ni que hacía. La miraba como un idiota. Muchas veces había oído casos de niñas que se quedaban embarazadas de otros chicos, pero ahora era cierto. No era que había oído, estaba allí y el niño era una monada.
No puedo ocultarte que fui tan pobre hombre que durante unos segundos la juzgué, y la juzgué mal. Pobre cilla, pensaba, estas son las cosas que pasan cuando la gente se descuida, hay que ver, si es que…
Y el niño. Aquel chaval era…de vez en cuando se acercaba cariñoso para que su madre le armara un juguete . Les veías y sentías que la vida se abre camino siempre por encima de todo.
Aquella niña tenía un niño, cierto, y este era efecto de una relación esporádica de un día. Bastó un minuto…un minuto torpe y absurdo en que se dejó seducir por un idiota. Si fuera de los que lo hacía con frecuencia, seguro que llevaría preservativos…
Y ahora lo asumía con entereza. Posiblemente muchos le habrían sugerido abortar, es tan fácil. ¿ Por qué? Por qué debe pagar el niño nuestro error. No, el es el único inocente de esta historia.
Tú niñato de veinte años, que te crees un hombre podrás irte si quieres, y olvidarte de que en algún sitio, alguien noble y bueno, lleva tu sangre, pero él se queda – te has repetido muchas veces- mientras tenga tu madre un aliento de vida.
Sabe muy bien a qué está expuesta. Sabe lo difícil que será la vida ahora para ella, especialmente por lo complicada que se la vamos a hacer esta sociedad hipócrita, y sabe como nadie, que las decisiones, aún las de un segundo, son para toda la vida.
Y sentí rabia…Volví a mirarla, y volví a mirar al niño con cariño. Al despedirnos no pude evitar darle dos besos bien fuertes mientras en silencio, casi callado, comentaba:
- Te traeré pañales, muchos pañales.
El noviazgo es una época que coincide con la juventud, con el momento en que se forjan y se tiñen los ideales de una persona, los cimientos sobre los que luego vamos a edificar el resto de las cosas. Pero para eso hay que tener ideales , del signo que sean, pero ideales . Y el peligro de la juventud de ahora es que no los tiene porque los ha cambiado por pragmatismo y comodidad , y sus vidas parecen como una novela tan tranzada que da la impresión que solo queda escribir el epílogo.
Pocos, por no decir ninguno, son los noviazgos sin dificultades y es posible que sea bueno que existan porque
Las situaciones difíciles acrisolan el corazón y ese es un auténtico seguro de vida
Antonio Vázquez Vega , en el libro anteriormente citado escribe con gran pasión:
“Es un tiempo nuevo ¿ No lo notas? Cambia el ritmo, te sobran fuerzas para hacerlo y las cicatrices estarán ahí para que no te olvides de que pasta somos. Cambia el ritmo, cámbialo, por favor: Hay tantas cosas que ver, y hay tantos esperando que lo hagas.
Sobre los dos hay tantas inercias creadas ya, tantas costumbres, tantas formas tan comunes de hacer las cosas y tantas debilidades . Están ahí, altas y pesadas como un muro donde chocas siempre. No les des más vueltas. Solo sirven para cerrar el paso. Para querer a alguien, para querer de verdad, lo único que hace falta es dejar de quererse tanto a uno mismo y empezar a pensar en los demás. El resto sale solo.
En esa aventura maravillosa no habría vuelo , si en esa bendita locura no le lleváramos a Él de la mano. Sí. Me refiero a Dios. Lo sabe todo, y le gusta tanto vivirlo con vosotros.
Y además no seas tonto, lo puede todo.”
María Ángeles Bou




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