EL EJÉRCITO DE LOS SENCILLOS EN UN MUNDO AL BORDE DEL ABISMO
En el libro “ El tiempo de María “ Apariciones marianas en Francia, España y Portugal, su autor se adentra con seriedad en la cuestión del verdadero alcance del papel de la Virgen María en la historia de la salvación.
En la primera parte Don JFD sitúa el inicio de una intensa etapa mariana a partir de 1830, con la aparición de la Virgen de la Medalla Milagrosa en Paris. Desde entonces – destaca Fernández Díaz – han tenido lugar más del 80% de las apariciones reconocidas, lo que no considera una coincidencia: en un mundo cada vez más alejado de Dios por el proceso de secularización moderna, María aparece con mayor fuerza para consolar, advertir y guiar a la humanidad. Son una respuesta amorosa al sufrimiento del hombre contemporáneo. La aparición de la Salette, Las apariciones de Lourdes, La aparición de Pontmain, Las apariciones de Pellevoisin.
La segunda parte del libro lo dedica en el caso español, analizando en profundidad apariciones menos conocidas pero significativas como la aparición de la Virgen del Espino en Chauchina, ( Granada), las apariciones de Esquioga, Umbe, Chandavila, Garabandal , Can Cerdá y de el Escorial.
La tercera parte, más extensa- unas 150 páginas - , está dedicada por completo al mensaje de Fátima, que JFD considera central para comprender el siglo XX a la luz de la espiritualidad mariana.
“ Cuando el hombre deja de cumplir la tarea que Dios le ha encomendado, peor aún, deja de creer en su Creador, el Cielo avisa al hombre de su extravío. A lo largo de la historia, el Cielo ha precedido siempre a la ofensiva diabólica con un aviso de precisión cuasi matemática, señalando el peligro e indicando el remedio."
"Con ese fin, Dios ha querido escoger a la Virgen como Enviada Plenipotenciaria y Embajadora suya… Ella entra en la historia moderna presentándose ante los tres niños con estas palabras: “ No tengáis miedo”. Desde siempre – como atestiguan las Sagradas Escrituras – Dios entra en la historia humana con estas palabras tranquilizadoras: “ No temáis” . La hermosísima Muchacha parece tener unos dieciséis o diecisiete años. En primer lugar, quiere hacer saber a estos chiquillos – que le han preguntado cuándo acabará la guerra – que el protagonista de la historia no es quien detenta el poder, los gobiernos o los revolucionarios, quien posee ejércitos o capitales financieros, sino Cristo (…) Es así como se da a conocer a sí misma y el poder de quienes no tienen poder en esta tierra. La Virgen les pregunta a esos tres chiquillos, insignificantes para el mundo, si quieren “ ofrecer” sus plegarias y sus sufrimientos para obtener “ la conversión de los pecadores”, es decir, para salvar al mundo. “ ¡ Sí, queremos! “, responde Lúcia con ímpetu. De esta forma, los pequeños y los sencillos se convierten en una sola cosa con Cristo y obtienen la gloria y la felicidad eterna. ( “ haciéndonos ver a nosotros mismos en Dios…”) Así, los pequeños y los sencillos salvan al mundo, a espaldas de los periódicos, de los intelectuales y de las cancillerías. (…) En 1917, frente al siglo de las tinieblas, en la hora del monstruoso asalto contra la Iglesia y contra la humanidad, Dios manifiesta su plan: fundar el reino de María para salvar al mundo de la autodestrucción, para salvar a la Iglesia de la desaparición y a la humanidad de la condena eterna. Pero ¿ qué clase de ejercito pone en el campo de batalla el Omnipotente para una obra tan colosal, para desbaratar todas las potencias del mal? A tres niños. De los cuales dos morirían al poco tiempo y la tercera se hará monja de clausura. Con ellos llama a todo el inmenso cortejo de los sencillos para que ofrezcan sus vidas, sus plegarias y sus sufrimientos con amor al Corazón de María” ( Antonio Socci, El Cuarto Secreto )
Lofeido afirma que la Madre de Dios “ no viene a darnos nuevas revelaciones, sino a recordarnos que no hay ningún otro Salvador fuera de su Hijo, y que en la Iglesia están los medios de salvación. Viene también a exigir, con el derecho de ser Madre de la Iglesia, que debemos volver a Dios, hacer penitencia, orar, reverenciar y adorar la Eucaristía, que debemos proclamar con nuestras vidas y con la autoridad de la Iglesia la salvación. Nos lo viene a decir aquí, en este tiempo, a cada uno de nosotros, porque es aquí y ahora donde se ha abierto el abismo devorador del ateísmo, de la apostasía, de la indiferencia y el mismo desprecio de Dios. Por todo eso, porque el Cielo habla por medio de María Santísima, enviada del Altísimo, es que se impone la obediencia de la fe” El mundo se encuentra al borde del abismo, y por ese motivo Nuestra Madre se aparece insistentemente, porque quiere advertirnos de la situación y pedirnos que nos enmendemos.
En nuestros días, hay un hecho innegable: los santuarios marianos son los más visitados de la Iglesia y son muchos los millones de fieles que reciben multitud de gracias a través de la Virgen María.



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