NO HA MUERTO. ESTÁ ENFERMO
El matrimonio está en crisis. La familia está en crisis. ¡ Cuantas veces hemos escuchado estas afirmaciones con el engolamiento de la rotundidad o el desencanto y la desesperanza . Manuales se discuten los escaparates de las librerías. Sus páginas, en muchos casos, no contienen otra cosa que malos remiendos con los que se quiere apuntalar un edificio en ruinas. A pesar de lo que cuenten los expertos … ¡ tantas veces expertos del fracaso! Aquí no sirven las recetas, nos sobran, pero nos faltan modelos. Necesitamos encontrar los materiales con la suficiente garantía para que sean capaces de resistir todos los vientos y con la flexibilidad necesaria para estar a prueba de sus violentos seísmos.
Pieper lo dice de una forma rotunda:
“ no hay nadie que sepa lo que es el amor si no tiene en cuenta y sabe lo que es la naturaleza del hombre y su destino”
Hay demasiada frustración. Nos han pintado un panorama del matrimonio oscuro y negro cuando no ramplón e insulso. Nos dicen que hay muy poco amor en el matrimonio. Hipócritas, acaso hay mucho fuera de él. Le comentaba un conocido psiquiatra a un amigo: ¿ Crisis en el matrimonio, desavenencias conyugales? No lo creas, la enfermedad tiene su origen mucho antes. La crisis esta en las personas. Lo que se ha desgarrado ha sido la textura del hombre y de la mujer en cuanto tales. Naturalmente, si enfrentas dos personalidades amorfas sin médula y sin esqueleto lo que resulta es un monstruo.
El hombre se encuentra soportando los efectos de grandes enfermedades que, con caracteres de epidemia, se han propagado a la velocidad endiablada de las comunicaciones de este siglo. De una parte, el consumismo materialista más desenfadado. Es una sed insaciable de tener y de acaparar antes que de ser y de compartir. ¿ Existe acaso algún matrimonio que no incluya el apartamento propio, el sofisticado electrodoméstico…? Del “contigo pan y cebolla “ hemos pasado al “ no hay nada que hacer contigo mientras no tengamos dos cenas semanales con cuatro tenedores, estación de invierno y playa de moda” ¿ Exagerado? ¿ Te has parado a pensar cuántos bolígrafos, rotuladores,… manejan tus hijos más pequeños?
La otra enfermedad es contagiosa y repugnante. Una ola de sensualidad ha encenegado hasta los propios hogares, conducida por la cloaca que representan algunos programas de televisión. De Freud para acá se ha producido tal avalancha de sensualidad que ni él mismo lo sospecharía. No hay cauce, ni freno, ni finalidad. Se trata de buscar el placer a cualquier precio. ¿ Cómo paro esta oleada? Con un dique que se llama fortaleza. Fortaleza para cortar el programa de Tv aunque estés tú solo con tu mujer, y aunque tengas más de cincuenta años. Fortaleza para no comprar a tu hija, con tu dinero, un pantalón que tiene que ponerse con calzador y esa blusa que es mil veces peor que si no llevara nada…
Todo este materialismo y hedonismo ha ido trepando por todos nuestros centros nerviosos hasta contagiar la cabeza y producir lesiones gravísimas en el cerebro. Si antes, al hacer lo que pensaba, sentía dentro de mi un escozor de intranquilidad, lo mejor será pensar de acuerdo con mi conducta y habré logrado la anestesia. Es pura morfina, la enfermedad sigue invadiéndonos pero no siento dolor. Ésta es la sintomatología del enfermo: El bien y el mal no son objetivos. “ así es si así os parece “ . Yo soy el legislador, yo marco las leyes de mi conducta al dictado de mi capricho.
Ésta es la sintomatología del enfermo: El bien y el mal no son objetivos. “ así es si así os parece “ . Yo soy el legislador, yo marco las leyes de mi conducta al dictado de mi capricho.
A la hora de juzgar, para qué buscar un juez independiente. Si la ley me la he fabricado a mi manera, la aplicaré a mi modo y con actitud compasiva. ¿ La moral ? Éste es un tema tan cambiante como la moda. Fíjate si estoy dispuesto a aceptar, que acato la moral de la mayoría. ¿ Principios? ¿ Fines ? ¿ Para que ? Yo soy el rey de mi existencia; el principio y fin de todas las cosas, y mi ombligo, la brújula y guía de todos mis actos.
Piénsalo, piénsalo bien y verás cómo todos tenemos virus de esas enfermedades que acabo de describir.




