REENCUENTRO CON LA MATERNIDAD
Un pequeño
fuego se convirtió en una hoguera, y un huracán convirtió la hoguera en
incendio
Se enciende
el fuego con Marcuse, un teórico del marxismo padre de la revolución sexual. Se echa leña al fuego en Occidente para
difundir las ideas de Marcuse. Y se desata
el huracán cuando hay personas que inmediatamente captan el aspecto
económico de cualquier fenómeno, y se multiplicaron las empresas cuyo objetivo
era la explotación del sexo: Laboratorios farmacéuticos, grupos editoriales
suministradores de novela, revistas y toda clase de material pornográfico,
empresas cinematográficas dedicadas a producir películas.A partir de un determinado momento los comunistas
pudieron despreocuparse de su cruzada. Los capitalistas se habían convertido en
los propagandistas y máximos difusores de la tesis marcusianas, que asumieron la tarea de erotizar el ambiente. Y no olvidemos a Lenin: " Tenemos que destruir el instinto maternal."
Podemos pensar que estamos en un callejón sin salida, pero existe
algo en el ser humano que se llama “ sentido común” y que gracias a él, las
personas con sentido común están reaccionando. Con solo razonar un poco, vemos
el falseamiento de los tres conceptos que sirvieron como base para encender aquella revolución cuyos
efectos multiplicados todavía duran: Libertad, amor y felicidad. Al razonar un poco, son muchos los que estan cayendo en la cuenta del burdo engaño de que han sido objeto. ¡ Hay que confiar en Dios, y también en el hombre !. Este sigue teniendo sentido común, y, aunque algunos
se empeñen en hacernos creer lo contrario: El hombre no ha dejado de ser
racional.
¡ Hay que confiar en Dios , y también en el hombre ! Este sigue teniendo sentido común, y, aunque algunos
se empeñen en hacernos creer lo contrario: El hombre no ha dejado de ser
racional.
Ante este panorama, es necesario un
reencuentro con el valor de la maternidad. Dios ha dispuesto hacer partícipe al
varón y a la mujer de la creación, y ha dispuesto que se precise la
colaboración de ambos, la interdonación de ambos en el acto de amor humano más sublime para llamar a la vida a un nuevo
ser. La maternidad y la paternidad es una cuestión de dos. A Mónica López
Barahona le gusta denominar al cigoto, el embrión de una sola célula, “ El Menor de la familia”, porque cree
que, efectivamente, lo es. Es el hijo en la expresión biológica más pequeña, que
es la expresión de una célula, y es el ser humano que se genera, como bien
sabemos, tras la fecundación del espermatozoide al óvulo. Tras la fecundación del espermatozoide al óvulo comienza un evento apasionante que se denomina en términos biológicos desarrollo embrionario, y que, si se permite que continue a lo largo de sus 42 semanas, culminará con el nacimiento de un nuevo ser.
Cerremos los ojos por un instante, e imaginemos ese encuentro fascinante entre
la célula más pequeña, que es el espermatozoide, con la célula más apasionante y más majestuosa que hay en la especie
humana, que es el óvulo. Hay millones de posibles recombinaciones genéticas
que pueden darse en ese encuentro. Sin embargo, entre esos millones de posibilidades,
será justamente tu hijo, ese hijo. ¿ Alguien lo
pensó y lo amó desde toda la eternidad ? Porque Dios llama a la vida a quienes amó como solo Él puede amar. Con
un amor infinito y con un amor eterno. La frase de Jeremías lo recoge de una manera poética, profética y preciosa: “
Antes de formarte en el vientre de tu madre te conocí y te amé”
“ Antes de formarte en el vientre de tu madre te conocí
y te amé” .
La maternidad implica aceptar los hijos como un
don, como el don más precioso de Dios. Y un don no es un derecho, es un don,
que debe ser acogido, que debe ser aceptado, tal cual es amado por Dios. Eva lo
entendió muy bien y así dijo: “ he alcanzado de Yahveh un varón “ ( Gen 4.1
). Es un don muy particular, es un don
que no deja indiferente a quien lo recibe. Es un don que transforma. Es un don mediante el cual la mujer se convierte en madre y el varón se transforma en padre. Y esto ya dura para toda la vida, es un don que transforma y que configura, como madre y como padre, para toda la vida. ( Mónica López )
¿ La maternidad es un derecho ? ¿ Existe el derecho a ser madre o existe el derecho a ser padres? Pues, la Donum Vitae ( instrucción de la Iglesia Católica publicada en 1987 ) creo que lo expresa de una manera muy bonita: " el hijo no es un derecho sino un don, el don más excelente del matrimonio. El hijo no puede ser considerado como un objeto de propiedad, a lo que conduciría el reconocimiento de un pretendido derecho al hijo. A este respecto, solo el hijo posee verdaderos derechos, el de ser fruto de acto especifico del amor conyugal de sus padres y tiene también el derecho a ser respetado como persona desde el momento de su concepción "
Sin embargo, hoy, como todos sabemos, se puede generar un individuo de la especie humana, no solo por reproducción sexual sino también por fecundación in vitro, y también por clonación. Nada tiene que ver con lo que comentamos de la maternidad. Recomiendo la lectura de la encíclica Evangelium vitae que es una gozada leerla, la verdad.
No hay nada más sublime, ni hay misión o delegación más extraordinaria, por parte del creador, que hacernos partícipes de ser el canal por excelencia de la transmisión de la vida. De la transmisión de la vida que Él soñó, que Él amó y de aquellos que Él quiere compartir su vida con nosotros y con nuestros descendientes por toda la eternidad. Es tan grande y tan inabarcable el misterio, que verdaderamente cuando uno se asoma tímidamnete ante él no puede por menos que conmoverse.
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