miércoles, 14 de octubre de 2026

 

 

SUSURROS DIVINOS

 

 

 


 

 

 

  Queridísimo hijo:

 

 El 23 de Diciembre, en  la Santa Misa funeral,  dijo el sacerdote en su homilía que tu muerte había sido una  caricia de Dios,  que se te había llevado cuando mejor preparado estabas, pues hacia poco tiempo me comunicabas que acababas de descubrir el profundo sentido y necesidad de la Santa Misa para el cristiano.

 

 

Pensando en aquellas palabras de don Miguel , no pude evitar recordarte al leer el comentario de José Fernando Rey al Evangelio del 6 de agosto. Por un instante, sentí que gozaste en la tierra de un breve anticipo de lo que ya te esperaba en el cielo.

 

 

En su comentario, don José señala que la gente suele llamar “ cielo” a cualquier cosa. Para él muchos se imaginan el paraíso como una especie de parque temático donde, además de no morirte y no sufrir, te encuentras con tus abuelitos y te vuelve a crecer el pelo. Si les dijeran que Dios no anda por ahí porque ha bajado a hacer unas compras, les daría igual.

 

 

“Lo peor de todo es que, si a toda esa gente que imagina un paraíso “made in Disney” les dijéramos lo que realmente es el cielo, probablemente no quisieran ir, porque el cielo es Cristo, y a Cristo no le conocen…

 

 

Cada vez estoy más convencido de que quienes se condenan entrarán en el infierno por su propio pie, huyendo del cielo ¿Que quieren verme en misa toda la eternidad? ¡Ni de broma! Eso hace  urgente que anunciemos la hermosura del Señor.

 

 

 

No sabrás qué es el cielo hasta que llegues. Pero sabrás lo que es  si disfrutas de la misa y la oración.  Es eso mismo, pero sin velos.”

 

 

El sacerdote añadió en su homilía:

 

 

“ Los que habéis conocido a Isma habláis de su sonrisa y de que era un buenazo. Dicen que la cara es el espejo del alma. Sin duda esa sonrisa reflejaba su paz interior fruto de su amor a Dios y de la búsqueda que de él hacia cada día, en su vida corriente, en su trabajo profesional…

 

 

”Todos nuestros deseos, todas nuestras ansias de progresar y ser feliz en este mundo, están justificadas si están supeditadas a  ese anhelo profundo de estar con Dios y para siempre,  si no están supeditadas a eso, si los deseos de éxito en la vida profesional y social, si los deseos de felicidad y paz los tenemos sin tener en cuenta a Dios, entonces nos cansan y nos defraudaran (…)

 

 

 

Cuando el cristiano vive con este amor, con la lámpara encendida, porque reza diariamente, porque pide perdón de sus pecados a Dios en el sacramento de la confesión, porque celebra la resurrección del Señor cada domingo con el resto de la Iglesia, y porque procura vivir con caridad en sus relaciones personales,  entonces el cristiano no tiene miedo a la muerte,  porque sabe que el Señor vendrá a llamarlo, y le encontrara con la lámpara encendida, y entonces el Señor le dirá “Siervo fiel y cumplidor, entra en el banquete de tu Señor“.



Por eso hoy aquí, en esta Santa Misa funeral, aun sintiendo una pena lógica por el dolor de la separación, también sentimos paz interior, la paz que nos da el Señor. Que Dios es un ser bueno y misericordioso y que no va a pillar.  Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.  Dios no nos va a dejar morir sin que nos haya dado todas esas oportunidades de conversión.»

 

 

 

Quizás la muerte de Ismael sea una de esas oportunidades que Dios nos da, para que volvamos a El,  para que encendamos nuestra lámpara y le esperemos en vigilia (….)

 

 

 

Así finalizó la homilía de don Miguel: “Isma,  falleció en sábado, día que la Iglesia dedica especialmente a la Virgen María. Su madre del cielo, habrá intercedido ante su hijo que tantas veces le rezaría el Ave María, y que por tanto tantas veces le pidió: Santa María Madre de Dios ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Seguro que a la Madre no se le olvidó esa petición tantas veces repetida.”

 

 

 

 

 

El 24 de Noviembre, recibí muchos mensajes de grandes amigos. He seleccionado este porque de verdad, ¡ imposible ponerlos todos!.

 

 

 

M.Ángeles…no tengo palabras…

Estoy contigo, y me venía a la cabeza, hoy festividad de Cristo Rey un verso que aprendió nuestro Padre de pequeño:

 

Corazón de Jesús que me iluminas,

Hoy me dices que mi amor y mi vida eres, hoy me das tu cruz y tus espinas,

HOY me dices que me quieres…

 

Un beso muy fuerte…

 

 

Hijo mío, por mi parte, intentaré ser el eco de lo dicho por don Miguel…Siento tu partida como un susurro divino; una oportunidad que Dios me da para que seamos muchos los que volvamos a Él. Qué gran catequesis nos ha dejado don Miguel en su homilía. 

 

 


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