MÁS ALLÁ DEL LIDERAZGO
" DIRIGIR ES SERVIR "
Para abordar el escenario político actual o cualquier
crisis institucional con claridad y rigor, se hace necesario analizar fríamente
si las acciones de los implicados responden a un verdadero liderazgo, a una
imposición de autoridad o a la protección de intereses particulares ( El
mangoneo ) que analiza el libro “ La escalera : dirigir, mandar, mangonear”. escrito por Enrique Carreño y
Pablo A. Carreño.
“ Los pueblos inteligentes se diferencian de los pueblos necios en que los primeros dejan a sus tontos escondidos entre la multitud y no les permiten alcanzar el poder para gobernar a nadie. Estos pueblos intuyen que los tontos, junto con los desaprensivos, los frívolos y los ambiciosos, bastante tienen con gobernarse a sí mismos. Por el contrario, los pueblos necios se dejan dirigir por los más ambiciosos de la comunidad, por aquellos que desean mandar a los demás, sin demasiada idea de que, junto con unas discutibles satisfacciones, es necesario sufrir cuando se quiere administrar a los seres humanos.
El gobernante lo es de hombres y no de cosas; a los que manejan cosas se les llama técnicos y a los que dan consejo, asesores...Si tene mos en cuenta que la función directiva se encuentra siempre entre la organización y aquellos hombres a los que es necesario dirigir, podemos decubrir tres maneras de ejercer, mejor o peor, ese servicio:
- Sirviendo, en primer lugar, a la organización
- Sirviendo, en primer lugar, a sus hombres
- Sirviendo , en primer lugar, a la función.
En todos los casos es claro que no estamos proponiendo una forma exclusivista con olvido de todo lo demás. Sólo nos estamos refiriendo al predominio de aquél valor, que motivará y dará impulso a la fatiga necesaria para desarrollar la labor. Por tanto, en todos los casos se hará preciso atender las distintas demandas que vienen exigidas, tanto por la organización, como por los hombres, como por la propia función. La misión, y los objetivos que de ella se desprendan, estarán necesitados inevitablemente de esta triple intención.
Nos estamos refiriendo pues al predominio, a la preferencia y al valor prioritario: " Nadie puede , en definitiva, servir a dos señores"...Nosotros decimos y queremos decir, sin afeites y tapujos, que cuando el directivo se inclina por la organización está actuando el jefe; cuando lo hace por sus hombres está en función el líder y cuando, sirviendo a la organización y a los hombres, la razón esencial de sus actitudes, de sus decisiones y de sus actos es la misión, y su propia función, estamos ante un auténtico pastor.
Este último estadio del rol directivo ha alcanzado, o quizás sería mejor decir que ha rescatado, su propia libertad. Es entonces la hora de hablar de la " mayoría de edad" de un gobernante: decide y actúa como cree que debe, ve más lejos y empeña an cada actuación su propia vida. Sirve sin fisuras a la organización, y a todos y cada uno de sus hombres, pero lo hace ya liberado, con la vista puesta en la misión .
Jefe, líder y pastor es una secuencia que nos lleva desde las formas más elementales de dirección, pasando por la conducción de hombres, hasta las cimas de la dirección como servicio. Al jefe le importa el éxito y los intereses personales. No significa que se desinterese de los demás ni del bien, pero lo prioritario en su decidir y actuar, al menos a nivel operativo y práctico, es su propia conservación, su carrera en la organización, y el mantenimiento de la confianza alcanzada, de su status, de su rol.
Al líder, por el contrario, le inquieta la pérdida de prestigio entre sus hombres. Vive con ellos y son ellos los que, en su opinión, le apoyan y le pueden dar sensación de solidez. La aceptación y la imagen entre su gente es un valor del que dificilmente estaría dispuesto a prescindir. En realidad, como al jefe, también le mueven sus intereses personales, pero piensa que su fuente es otra..
El pastor, por su parte, sólo está ya interesado en la verdad, o lo que él " limpiamente" piensa que es la verdad, y en la misión que tiene encomendada. Ha desconectado de sus propios intereses, que han pasado a ser residuales, y trabaja para servir en todas las direcciones. Ha descubierto que buscando la verdad, desnudo de cualquier otra consideración, y cumpliendo la misión, está logrando, aunque en aquél momento otros no lo puedan ver asi, los intereses auténticos de la organización y de sus hombres. Es la figura del " liberado" que, canta como el místico castellano, en otro contexto : " mi alma se ha empleado y todo mi caudal en su servicio. Ya no guardo ganado ni ya tengo otro oficio, que ya sólo amar es mi servicio" "
A lo lardo del libro se cita frecuentemente al general Patton , rescatando sus frases más famosas junto con las valiosas reflexiones de otros pensadores. Alguien rezaba “ Dame fuerza para cambiar lo que debe y pueda cambiarse, paciencia para aceptar lo inevitable y sabiduría y realismo para distinguir lo uno de lo otro”
El epílogo destaca la esencia del liderazgo auténtico. En él , los autores recuerdan que para dirigir equipos eficazmente, primero hay que saber dirigirse a uno mismo, dejando atrás la manipulación y la imposición.
“ Dirigir es servir”, desde un punto de vista ético/ moral, pero también desde la perspectiva técnica, siempre que la eficacia la proyectemos en el tiempo. Ahora bien ¿ servir a quién o a qué? ¿ A la organización que me eligió ? ¿ A las personas a las que dirijo?, ¿ A la meta o fin de mi función ? Y, lo que es más importante, ¿ cómo jerarquizar esas necesarias lealtades? Esto es lo que hemos pretendido clarificar y poner en orden con este trabajo que aquí damos por finalizado.”




