Quizá es momento de acuñar algunos neologismos. Me lanzo con uno:
Concertofobia
Aversión exagerada a la libertad de enseñanza, en especial al derecho que asiste a los padres a escolarizar a sus hijos en centros de iniciativa social de acuerdo con sus propias convicciones morales y religiosas. En materia de política educativa, generalmente se presenta asociada a la ausencia de voluntad negociadora y a un manifiesto desinterés por los profesionales de la enseñanza privada concertada.
Origen del término
Del lat. concertare y del griego fobos.
Seguiremos insistiendo, pues esta muy claro que las amenazas a la libertad de enseñanza provienen casi siempre del intervencionismo estatal, de la estatificación. La escuela única es el objetivo. Llámesele como quiera: estatal, pública, pluralista, neutra o laica, gestionada democráticamente …. Eso es lo de menos. Lo decisivo es que se suprime la libertad de los padres, con un “acto de vandalismo educativo”
Este es -decía Ortega- el mayor peligro que amenaza a la civilización: la estatificación de la vida, la absorción por el Estado de los individuos, las familias, los grupos sociales. Ante la libertad de enseñanza no es ético desentenderse. Por eso urge que todos empleemos menos tiempo en lamentos estériles y más en unirse para defender ese derecho.
