ESA INTOLERANTE INTOLERANCIA...
Publicaba ayer María Fernandez en el “ El Debate” la historia de Annie Holland , la mujer australiana de 26 años con una enfermedad incurable que ha pedido la eutanasia. A pesar de esta decisión, admite estar “ aterrorizada” por el paso que va a dar.
Finaliza el articulo diciendo que una vez más, este suceso ha abierto un debate muy complicado de esquivar. Cada vez más jóvenes piden la eutanasia porque no quieren continuar luchando. Se han rendido. Esto es culpa de las leyes tan laxas que se han establecido en países como Canadá, Australia o España, donde parece valer más la muerte que ofrecer ayuda de salud mental o una terapia efectiva.
Abramos pues el debate, dejando algunas cuestiones pendientes para futuras reflexiones.
Aquí tenemos un problema de importancia decisiva para el futuro, para el destino mismo de la humanidad. El problema de la ley civil y , en sentido más amplio, de la organización política de lo social. Si no se abandona la idea de que es posible tener justicia negando a su vez la existencia de una verdad, nunca se podrá construir un Estado justo ni promulgar leyes que defiendan los derechos fundamentales de la persona. La afirmación de la neutralidad de la ley y del Estado se volverá contra la misma persona humana. Este modo de concebir la ley, al margen de la verdad, ha afectado y está afectando sobre todo a los más débiles ( ley del aborto) , es decir, a la persona humana ya concebida antes de nacer, y a la persona humana enferma de modo irreversible ( ley de la eutanasia ) .
El calificativo " muerte digna" y el término " Ayuda a morir", no son solo eufemismos para suavizar el acto. Reflejan un cambio de paradigma bioético que
prioriza la autonomia del paciente frente al sufrimiento, y describe
el rol del médico como un acto de acompañamiento y alivio, en lugar de
una acción orientada a la muerte. Los críticos argumentan que el acto
debe llamarse por su nombre tradicional ( " eutanasia" o " suicidio
asistido") para mantener la precisión técnica. Una vez que se permite el
suicidio asistido por sufrimiento, los límites legales tienden a
ampliarse progresivamente. Existe la preocupación de que personas
vulnerables ( ancianos, enfermos crónicos o personas con discapacidad)
se sientan obligadas a solicitar la muerte para no convertirse en una
carga económica, fisíca o emocional para sus familas o el sistema
sanitario.
San JP II en la encíclica Veritatis Splendor: " la raíz del totalitarismo moderno hay que verla en la negación de la dignidad trascendente de la persona humana, imagen visible de Dios invisible, y precisamente por esto, sujeto natural de derechos que nadie puede violar: ni el individuo, el grupo, la clase social, ni la Nación o el Estado. No puedo hacerlo tampoco la mayoría de un cuerpo social..." Se puede tener un totalitarismo muy sofisticado, no perceptible de modo inmediato, incluso en sociedades que han hecho de la neutralidad del Estado un símbolo de la libertad para todos; en realidad, si la neutralidad del Estado significa separar la justicia de la verdad, inevitablemente conduce a una violación de los derechos fundamentales de la persona humana. Cierto tipo de tolerancia llega a ser eminentemente intolerante respecto a los hechos que precisamente reclaman la verdad sobre el hombre. Basta ver, en los países donde existe una ley permisiva de aborto, con qué fuerza, a nivel institucional, por ejemplo, en hospitales, se trata a quien quiera resistirse a practicar el aborto. Este fenómeno es muy demostrativo del hecho de que este tipo de tolerancia es, en realidad, sumamente intolerante en sus raíces, porque basta un solo hecho en oposición a esta teoría para rechazar la totalidad de la construcción misma. Afirma Carlo Caffarra que : “Nadie es más intolerante que el relativista, aunque esto no sea evidente a primera vista “
San JP II en la encíclica Veritatis Splendor: " la raíz del totalitarismo moderno hay que verla en la negación de la dignidad trascendente de la persona humana, imagen visible de Dios invisible, y precisamente por esto, sujeto natural de derechos que nadie puede violar: ni el individuo, el grupo, la clase social, ni la Nación o el Estado. No puedo hacerlo tampoco la mayoría de un cuerpo social..."
La impresión generalizada sobre esta cuestión es la contraria. Este error se introduce diciendo lo siguiente: “ Para que ya no exista riesgo alguno de imposición violenta de una verdad, construyamos nuestra acción social como si no hubiera verdad alguna” Así se define actualmente la neutralidad del Estado. Hoy sabemos muy bien con qué rapidez se crea un consenso: basta estar en posesión de los medios de comunicación social. Por consiguiente , una visión de este tipo conduce a una situación en la cual se impone y construye lo social quien tiene más poder económico, precisamente lo que estos seudodemócratas querían evitar. Es probable que jamás, como ahora, la ley se haya inclinado ante la presión de diversos poderes. Las normas internacionales han dejado sin protección eficaz la vida prenatal; las leyes nacionales han consentido en el aborto. ¿ Se sientan realmente todas las personas humanas en torno a la mesa en la cual se construye el consenso o quedan fuera de ella precisamente aquellas que más necesitan ser escuchadas? ¿ Se ha tomado en cuenta la opinión del niño sobre el aborto?
En la actualidad, a nivel de educación pedagógica de nuestra juventud, se pretende que la libertad es espontaneidad, pero en realidad es mucho más que eso. También los animales son espontáneos, pero no son libres. Me pregunto si Annie ha sido libre al tomar esa decisión, pues su voluntad no se ha dejado guiar por el juicio de su razón, admite estar “ aterrorizada” por el paso que va a dar. Me pregunto si una cultura como la nuestra hoy, tan irracional, que ha prescindido tan profundamenete de la verdadera racionalidad, no es una cultura de esclavos, en la cual a lo más es posible actuar espontáneamente, pero no libremente. Existe una absoluta incapacidad de actuar con libertad, dada la incapacidad de usar la propia razón.





Creo que llevamos demasiados años en una huida hacia adelante, a través de los últimos tiempos ha dejado de tener importancia la familia (ya no se hacen niños porque nos quitan libertad para viajar
ResponderEliminarPara disfrutar con los amigos, para tener todos los caprichos que deseemos, pero se ha ido olvidando de lo maravilloso momentos que anteriormente se pasaban en familia, en lo agradable y maravilloso que era el criar unos hijos.
ResponderEliminarSí que es verdad nos han cambiado la vida, pero desde luego no para mejor, tenemos que trabajar más para poder llevar esa vida, pero la gente joven se queja de que no se puede comprar pisos, de que el sueldo no le llega para el mes, pero es que nos hemos equivocado los mayores al criar a nuestros hijos, dándoles todo lo mejor que nosotros no tuvimos en cuestión de disfrute y economía, pero no supimos enseñarles la felicidad que se puede tener haciendo una familia.
Ojalá aún estemos a tiempo de cambiar esta gran equivocación.